lunes, 11 de febrero de 2008

Cómo instalar una caja fuerte


Si en nuestra vivienda disponemos de objetos de valor o dinero en metálico, no está de más instalar una caja fuerte que proteja nuestros enseres más valiosos. Antes de ponernos manos a la obra, tendremos que decidir cuál es la caja que más se adecua a nuestras necesidades. En este reportaje te explicamos cuáles son los modelos más utilizados y para qué sirven. Además, si te has decidido por la versión empotrada, te explicamos paso a paso cómo proceder para concluir una correcta instalación.

Herramientas y materiales

La maza y el cincel.
El flexómetro.
El taladro-percutor.
El aislante de aluminio o plástico.
Las brocas.
El nivel de burbujas.
La llana.
La gaveta.
Los ladrillos.
La paleta.
Tipos de caja fuerte
Las cajas de empotrar: como ya indica su propio nombre, éstas van empotradas en un muro que sea macizo o incluso en el suelo. Lo normal es esconderlas detrás de un cuadro, una falsa pared... y si la ocultamos en el suelo, que quede tapada por un falso suelo y encima una alfombra, una mesa o cualquier otro mueble.

Las cajas de sobreponer: se ven en su totalidad ya que simplemente son atornilladas sobre una superficie. Son las típicas que nos podemos encontrar en el interior de un armario de la habitación de un hotel.

Los cajetines de caudales: son las más pequeñas y menos seguras. Son de chapa, con un asa para transportarlas y una cerradura de llave de sierra.

Cajas con combinación mecánica: éste es el sistema más clásico de cajas fuertes y funcionan con una combinación numérica que seleccionaremos girando la ruedecilla; posteriormente abriremos los pasadores con la llave.

Cajas con combinación electrónica: este tipo de cierre nos permite elegir un código de apertura de entre unos 10.000 +/- millones de posibles combinaciones, dependiendo de si es una combinación de 4 a 10 cifras, con lo cual, un ladrón lo tendrá muy difícil para abrirla.

Escoger dónde colocarla
Antes de elegir la caja fuerte, debemos saber en qué lugar de nuestra vivienda o local la podremos colocar. Hemos de averiguar qué paredes son macizas y dónde tenemos pilares.

Empotrarla en un muro: el sitio más común es en una pared maestra como las perimetrales ya que son las más fuertes y profundas para que se pueda albergar la caja en su interior (mínimo 10 cm. superior a la profundidad del receptáculo).
Empotrarla en un pilar: otra opción es fijarla en el recubrimiento de un pilar y, en el caso que nos encontremos con el pilar de hierro, podremos soldar la caja a ella con unas pletinas de hierro para impedir su sustracción.
Empotrar la caja
Primero, tomaremos las medidas del frontal de la caja, añadiéndole 5 cm. en cada lateral, 10 cm. en la base y 15 cm. en la parte superior y las traspasaremos a la pared con un nivel de burbujas. Cuando tenemos decidido el lugar donde queremos colocarla, comprobaremos que la profundidad de la pared sea la apropiada para la caja. Para ello haremos un taladro en la pared con una broca de widia de una largada superior a la profundidad de la caja.

Con una maza y un cincel iremos siguiendo las marcas de lápiz y abriendo el agujero de la pared. Como ayuda podemos ir haciendo perforaciones con el taladro para ir rompiendo y debilitando la pared. Cuando tengamos abierto el hueco, hemos de hacer una buena base donde se apoyará la caja. Para ello utilizaremos unos ladrillos tipo rasillón de unas medidas de 40 x 20 cm. aproximadamente, que también colocaremos en las paredes.

Con las medidas justas del agujero iremos cortando y adaptando los ladrillos. Lo haremos dando unos golpes secos sobre la línea marcada con la paleta de canto. Cuando ya estén cortados a la justa medida, los iremos pegando con yeso. Empezaremos por el suelo y continuaremos con las paredes.

Dejaremos secar el yeso y colocaremos un plástico o un aislante de aluminio en el interior del agujero y que sobresalga por el frontal con el fin de proteger la caja de los productos que utilizaremos durante su fijación. A continuación, insertaremos la caja en el agujero con unas cuñas en su base y colocaremos el nivel de burbujas en su parte superior. Iremos ajustando las cuñas hasta que la caja nos quede totalmente plana y totalmente enrasada con la pared.

Fijar la caja y acabado final
En una cubeta pastaremos el hormigón: las proporciones son una parte de cemento, tres de arena de río y seis de grava, que mezclaremos a medida que vamos añadiendo agua poco a poco. Iremos echando la pasta por el hueco que tengamos alrededor de la caja, empezando por la parte superior y desplazándolo por los laterales. Con la ayuda de un listón iremos empujando y compactando el hormigón hacia el fondo.

Para más seguridad, podemos colocar unas varillas de acero de unos 10 ó 12 mm. de diámetro antes de aplicar el hormigón. Para que queden bien fijadas, haremos unos orificios en los ladrillos laterales donde alojaremos los extremos de las varillas.

Al cabo de 48 horas el hormigón ya estará completamente seco y endurecido, entonces pastaremos yeso negro y lo aplicaremos con una llana por todo el perímetro de la caja. Cuando éste se haya secado procederemos de la misma manera, pero con yeso blanco. Una vez seco, podremos pintar la pared del color deseado y, si queremos, tapar la caja con algún mueble decorativo.

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